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5 formas para mantener el balance

En algunas ocasiones les he compartido algunas ideas respecto a la importancia y al reto que implica mantener el balance en mi vida. Sobre cómo nuestra cultura nos ha metido en una exigencia profunda de productividad y autoexplotación.




Encontrar el balance y el tiempo para lograr el bienestar, la salud, la felicidad y la productividad no es cosa fácil, requiere autoobservación, paciencia, disciplina y mucho trabajo. Si bien, hay episodios en la vida en los cuáles encuentro ese balance, por definición, el balance es caprichoso y las fuerzas externas pueden modificar significativamente esa armonía.


Mis rituales, los espacios de mi casa y mis hábitos me ayudan a mantener el centro y esto siempre es más sencillo cuando tenga días o semanas continuas de permanecer en mi hogar, donde quiera que éste se encuentre (Ahora, en San Miguel de Allende).


Sin embargo, mi vida y mi profesión requieren que viaje constantemente, a veces más de la mitad del tiempo por distintos territorios para trabajar en proyectos de consultoría, investigación y exploración, eventos de la industria del turismo y la sostenibilidad o acompañar a viajeros a conocer México. Este constante ir y venir de viaje, aunque es lo que más amo del mundo, muchas veces me saca de balance y me cuesta volver a la disciplina y al ritmo que tenía antes de viajar.


En los últimos años he encontrado algunos mecanismos que me permiten hacer más suaves las transiciones y mantener el ritmo de bienestar a pesar de estar viajando.


Les comparto algunas ideas prácticas que me ayudan a mantener el balance a pesar de estar de viaje:


1. Entreno mi cuerpo. Este punto es fundamental, al no poder asistir regularmente al gimnasio, desde hace tiempo decidí descargar una aplicación de calistenia (Freeletics) el costo es muy accesible y puede adaptarse a rutinas sin equipo, en espacios reducidos y en distintos lapsos de tiempo. Siempre que viajo, cargo con una liga de resistencia que no ocupa tiempo, y unos shorts. Mi cuerpo es mi propio peso. Esto transforma mi día y me hace sentir en mi centro.


2. Cargo con mi café. Quien ha viajado conmigo ha podido comprobar que cargo con un pequeño calentador de agua, café, thermo y molino. Esto no es lo más práctico y no me ayuda a viajar ligero, pero estoy dispuesto a pagar el precio. Prepararme un buen café por la mañana es mi manera de consentirte y de recordarme que tengo el control sobre el día, en especial, al inicio. Si has viajado conmigo, probablemente hayas tenido el gustito de que te haya preparado un buen café en el lugar menos esperado.



3. Medito en donde esté. En los trayectos o poco tiempo. Medito todos los días, esté donde esté, haga lo que haga. Muchas personas creen (yo también creía) que para meditar era imprescindible un espacio de silencio y calma, un tiempo y lugar específico y un tiempo muy largo para meditar. Existen distintos tipos de meditación, algunos incluso se pueden realizar en movimiento. Yo me doy unos minutos al despertar para meditar y aprovecho los vuelos o trayectos en carretera para hacer ejercicios de respiración. 5 o 30 minutos, no importa.


4. Evalúo mi día. Al final de cada día, me doy unos minutos para evaluar mi día, reflexionar sobre cómo me sentí y sobre lo que pude mejorar, también resalto lo que me hizo sentir bien o los logros que tuve. Este ejercicio de “journaling”, no me toma más de 10 minutos, pero darme unos momentos para mi y cerrar el día, me deja con una sensación de cumplimiento y paz.


5. Busco oportunidades para aprender y practicar. Algunos viajes son demandantes y en ocasiones las actividades son tantas que no da espacio para enviar correos, trabajar o escribir, sin embargo, he aprendido que cada viaje es una oportunidad de práctica y aprendizaje. Intento, de forma consciente, practicar alguna habilidad durante el viaje, ya sea fotografía, habilidades de conversación, búsqueda de patrones, etc. El sentir que durante el viaje estoy aprendiendo y p racticando habilidades nuevas, me mantiene en un estado de alerta y curiosidad que me hacen sentir que no sólo voy con la corriente dle viaje.

Al regresar, estas pequeñas acciones me ayudan a sentir que mantuve orden, disciplina y procesos personales y me permiten retomar de inmediato la rutina una vez que regreso a casa.


En definitiva es un reto, cambiar de tiempos y escenarios siempre presenta el riesgo de no poder seguir con la rutina, sin embargo, mantener el orden, el sentido de disciplina e ir acumulando pequeños triunfos durante los días de viaje, me ha funcionado de forma impresionante. El simple hecho de separar un espacio para mi bienestar, ha transformado la forma en la que puedo lidiar con mi vida y mi trabajo. Espero que les sea de utilidad e inspiración.


¿Alguien aquí tiene otras formas de mantener ese balance? Me encantaría leer comentarios en este post !


Si lo encuentras valioso, puedes compartir la liga !!


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