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El lado B de San Miguel de Allende


San Miguel de Allende

No, San Miguel de Allende no es sólo dar la vuelta en el Jardín Allende y tomarse una foto con sombrero de pueblo mágico frente a la parroquia. Visitar San Miguel en plan Anasofi y Santi puede tener su encanto y las postales que regala el primer cuadro del pueblo que se resiste a ser ciudad son espectaculares, sin embargo, San Miguel de Allende es mucho más que un destino de un día y medio, rincones instagrameables y terrazas llenas de extranjeros. Un poco de historia:


La historia de San Miguel ha estado ligada a los eventos más trascendentes de la historia de México. Antes de la llegada de los españoles, las cuencas de la región estaban habitadas por comunidades Otomíes y Chichimecas que aprovechaban la riqueza natural de la región para sostener sus medios de vida.


Después de la llegada de los españoles, en 1542, Fray Juan de San Miguel fundó el primer asentamiento “formal” con pobladores chichimecas de la zona bajo el nombre San Miguel el Grande. Varias revueltas, disputas e incendios hicieron mover el pueblo unos Kilómetros más al oriente en lo que ahora es el barrio Del Chorro. Más de tres siglos más tarde cambiaría el nombre a San Miguel de Allende en honor a Ignacio Allende, héroe de la Independencia de México.


San Miguel de Allende

Desde sus años de fundación, San Miguel de Allende fue un punto estratégico dentro de la Ruta de la Plata, los caminos reales que iban desde Zacatecas, Guanajuato y todas las minas de la región


pasaban por aquí. San Miguel fue punto de abastecimiento y resguardo de los minerales y de otras mercancías que tenían como destino Querétaro y la Ciudad de México para después, ser transportados hacia Veracruz y ponerlos en ruta hacia España.



¿Quiénes habitan San Miguel de Allende?


Como muchos otros lugares en el mundo, el tráfico de viajeros, productos y riqueza, promovió el desarrollo del destino. Se comenzaron a construir iglesias, templos, bibliotecas, calles y espacios públicos. El origen diverso de sus visitantes y habitantes, también permitió el desarrollo de una comunidad cosmopolita y crítica. Estos factores pueden explicar que San Miguel haya sido tan relevante para la guerra de Independencia, siendo el primer municipio en declararse independiente.


Esa interesante mezcla de orígenes, personalidades y estilos de vida permanece hasta hoy. San Miguel de Allende es una pequeña Ciudad que se resiste a hacerlo. Aquí no sólo se reúnen turistas los fines de semana, miles de personas con historias fascinantes son habitantes permanentes e itinerantes que hacen de este uno de los lugares más interesantes en México.


En las últimas décadas, cientos o miles de extranjeros, en su mayoría norteamericanos, han venido a habitar San Miguel de Allende por su indiscutible belleza y romanticismo, su tranquilidad y aparente seguridad. Muchos de éstos expatriados, la gran mayoría jubilados han formado parte de la cultura y la comunidad San Miguelense y esta comunidad, a diferencia de otras (Hipsters invadiendo Oaxaca), han buscado integrarse de forma más natural con el destino, promoviendo el arte, la cultura, los negocios y el desarrollo del pueblo de una forma más amigable que en otros lugares. Personas educadas, conscientes y respetuosas siempre encuentran un lugar aquí.


Coyote Canyon Adventures en San Miguel de Allende

En San Miguel hay ríos y senderos para caminar durante horas, cañones donde hacer rapel o montar a caballo al borde del acantilado, interminables galerías de arte y artesanías, rutas para recorrer en vehículos todo terreno, talleres de artistas y artesanos, reservas naturales donde se conservan especies de plantas y donde habitan animales increíbles, músicos y música, escuelas, teatros, restaurantes escondidos, proyectos de agricultura y diseño, rincones donde uno puede esconderse para escribir y meditar.


Los vaqueros, las artistas, los chefs, los agricultores, las emprendedoras, los cantantes.


San Miguel está lleno de grandes personajes cuya vocación es vivir y manifestar su propia pasión y como lo he dicho antes, conectar desde la pasión es la forma en la que me puedo relacionar con los otros.


Para conocer el verdadero San Miguel se necesita tener un corazón en calma, tener la paciencia y la capacidad de observar los detalles profundos que guardan sus calles y sus rincones. Conectar con la pasión de sus habitantes es la llave que me ha permitido entender mejor este lugar y aunque llevo poco tiempo, estoy logrando disfrutar este lugar como ningún otro, con paciencia, bebiendo a sorbos como un buen café, a besos como un buen mezcal.


¿Alguna vez han visitado San Miguel de Allende?


El charco del ingenio en San Miguel de Allende


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