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5 Cosas que siempre llevo en mi equipaje

Llenas tus valijas de amor y te vas, a buscar el cuerpo de una mujer, y descubrís que amor es más que una noche y juntos ver amanecer, dice Charly García.


Siempre he creído que la hora que marca el inicio de un viaje es el momento en el que se hacen las maletas. Hacer las maletas para un viaje o una mudanza, es una profunda manifestación material del cambio que se avecina. Por mucho que planeemos, siempre habrá cierto grado de incertidumbre y expectativa.


Hacer la maleta es siempre un acto de fe. Es confiar en que estamos preparados o que creemos estar lo mejor posible. A veces, intentamos llevar todo lo que podemos por si se presenta la necesidad del futuro ¿Quién no ha empacado cosas en la maleta para darse cuenta que al final nunca las necesitó?




Cuando era más joven, sentía un enorme orgullo por viajar siempre ligero, con un backpack al hombro y nada más, como diciéndole al mundo “confío en el futuro y en mi instinto viajero”. Éstos compactos equipajes, aunque cómodos y ligeros, a veces implicaban sacrificios en el estilo y en la higiene personal.


Esos días pasaron y ahora he encontrado un punto medio entre viajar cómodo y llevar lo que sé que necesito, un arte que he aprendido con los años y aunque a veces llevo algo de más o de menos en mis maletas, esa horrible sensación de no haber empacado correctamente se va olvidando con los años.


Me gustaría compartirles las 5 cosas que siempre llevo en mis maletas, para un viaje largo o para una excursión de un día y el por qué de cada cosa.


1. Libreta y pluma: Soy vieja escuela. Usualmente cargo con una libreta a todos lados. Mi agenda la llevo en papel, así como mis ideas, anotaciones, direcciones, cuentas de viaje, recomendaciones y teléfonos. Ahora, tengo una libreta con cubierta de piel que le pedí a un maestro talabartero de Valle de Bravo, el cuaderno se puede desmontar para colocar uno nuevo y seguir utilizando la cubierta. La mejor parte: Mi madre encuadernar las libretas que uso.


2. Bolsa con medicinas y pañuelos desechables: Siempre es bueno estar preparado y nunca sabemos cuándo se presentará un dolor de cabeza o un malestar estomacal. Usualmente, uso una pequeña bolsa de café sellable en donde llevo un muy pequeño kit de primeros auxilios. Un par de pastillas para la migraña y para males estomacales. Cepillo de diente y pasta y en una pequeña bolsa sellable, un pequeño rollo de papel. Ésto me ha salvado la vida o la de compañeros de viaje en más de una ocasión. Díganme tía, pero si viajan conmigo, me lo van a agradecer.

3. Un libro: Es un hábito aprendido, uno de los mejores, mis padres siempre van a todos lados con un libro (o dos) para leer. Mi madre me enseñó siempre a cargar un libro, pues no sabemos cuándo tendremos un tiempo libre y es mejor leer que perder el tiempo. Mi padre, cuando me visita, carga algunos libros y generalmente me deja algunos en casa, aumentando mi pequeña biblioteca. Al hacer un viaje largo, intento llevar un libro que se relacione de alguna manera al destino o al tipo de viaje que voy a realizar, el libro se convierte en un compañero de viaje que conversa conmigo.


4. Power bank: Es inevitable estar conectado al mundo a través de los distintos gadgets y en algunos lugares puede ser complicado conseguir algún enchufe para cargar los aparatos. Siempre es una pena querer tomar una fotografía, video o buscar información y no tener suficiente batería. Y no sólo eso, tener un celular con batería se ha vuelto un tema de seguridad personal, cuando viajamos y cuando viajamos solxs, no podemos permitirnos quedarnos incomunicados (a menos de que ese sea el plan). Por eso, siempre cargo un pequeño pero potente power bank de 10k mah de ADATA, súper compacta, potente y a buen precio.


5. Una o dos bolsas plegables. Existen mochilas y bolsas de un material ligero pero resistente que pueden doblarse hasta ocupar un espacio mínimo. Si bien, la idea es siempre viajar ligero, en el camino podemos ir encontrando cosas, artesanías, recuerdos, podemos usarlas para ir guardando la ropa sucia o simplemente podemos ir de compras a algún mercado local y tener en qué cargar. Siempre es muy útil llevar capacidad de carga extra sin que ésto implique sacrificar comodidad o espacio. En Decathlon, venden mochilas de 10L y 20L súper compactas que son perfectas, ocupan menos espacio que un par de calcetines.




Todos, tarde o temprano, tendremos qué hacer las maletas, pues los cambios son inevitables. Esto puede generar ansiedad, nerviosismo o nostalgia, sin embargo, siempre es posible hacer las maletas para enfrentar los miedos y las zonas en las que no tendremos el control de todo. Como todo en la vida, empacar implica estar en el presente, hacer el ejercicio a conciencia y confiar en que todo siempre puede estar mejor.


Tanto en los viajes como en la vida, es imprescindible tomar decisiones de forma profunda y consciente. Dentro de esas decisiones una de las más importantes es elegir lo que queremos cargar y elegir lo que queremos dejar atrás.


Lo importante no es la maleta ni el equipaje, si no la intención con la que se lleva.


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