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Perritos para entender la naturaleza

Lo he dicho antes y lo seguiré diciendo: No podemos ir a la naturaleza, la naturaleza somos nosotros. Y en ese sentido, conectar con la naturaleza que reside en nosotros o lo que nos rodea es una forma muy potente de entendernos y experimentar la vida. ¿Uno de mis atajos favoritos? Sentir la profunda conexión con la naturaleza a través de los perritos.

Perritos para entender la naturaleza

Es cierto que existen lugares con un estado natural más conservado que otros, las ciudades, por ejemplo, son entornos que han sido modificados a tal punto que son irreconocibles respecto a su condición original. La mano del ser humano, creativo y curioso ha logrado transformar profundamente sus entornos para satisfacer sus necesidades, sus intereses y su comodidad, aunque muchas veces en detrimento de su propia salud y evidentemente, de la salud de otras especies.


Esto es el antropocentrismo. Según el tío Chatgpt, “es la creencia de que los seres humanos son el punto central, el propósito y el valor supremo del universo”.


Nuestro ego o nuestra ingenuidad nos ha hecho creer que somos el centro de todo, hemos creado dioses a nuestra imagen y semejanza y disponemos de los recursos planetarios a nuestro antojo, somos egoístas no sólo con nuestras generaciones futuras, si no con todas las otras especies que han tenido la mala fortuna de coincidir con nosotros.


Según fuentes de internet de dudosa confiabilidad, han desaparecido 844 especies a causa de la raza humana (748 animales y 96 plantas). Cientos de especies desaparecen por la acción directa humana o por los daños a los ecosistemas donde habitan. 


Aunque tenemos especies que se han extinguido por la causa humana también hay otras especies que no sólo han prevalecido, también han desarrollado relaciones simbióticas y colaborativas con el ser humano, asegurando la supervivencia de la especie. Los animales domésticos son el mejor ejemplo y entre ellos, tenemos a los favoritos: Los lomitos.


Perritos para entender la naturaleza

Los perros y el ser humano han tenido una productiva relación desde hace miles de años, ambas especies se han beneficiado de las habilidades, características y fortalezas de su contraparte, encontrando una relación de colaboración y compañía que no parece tener fin en un futuro próximo.De acuerdo a un artículo de National Geographic: El perro fue probablemente el primer animal en ser domesticado. Y ha acompañado al ser humano durante unos 10 000 años.


Algunas teorías sugieren que fueron algunos lobos con características muy particulares los primeros en acercarse a los humanos.


No puedo dejar de imaginar la escena en la que algún lobo curioso se acercó a la fogata a olfatear, o alguna loba buscando comida e intentando mostrarse inofensiva para un grupo humano, haciéndose amiga de algunos niños. Recordemos que ésto fue hace más de 10 mil años, la agricultura era un asunto en desarrollo.


En este largo camino nos hemos acompañado en las buenas y en las malas. Hemos desarrollado una relación tan estrecha que hasta la salud emocional y mental puede mejorar o empeorar con la presencia o la ausencia del otro, los perros forman parte de nuestra vida y se han hecho un lugar importante en una cultura que cada vez nos orilla más a la soledad y al distanciamiento emocional con otras personas.


Los perros también han desarrollado roles específicos dentro de nuestra sociedad como los lomitos pastores, policías, rescatistas, atletas o perros de asistencia.


Perritos para entender la naturaleza

En lo personal, siempre he sentido una cercanía profunda con los perros, quien me conoce sabe que tengo una forma especial de entender y comunicarme con ellos. Me resulta natural entender su humor, sus señales y sus mensajes, logro ganarme su confianza y comunicarse con ellos con mucha facilidad. A lo largo de mi vida he tenido el privilegio de compartir cono decenas de lomitos, en mi propia casa, en casa de mis abuelos, en Mozambique, en Valle de Bravo o como dog sitter. He rescatado perros y ellos me han rescatado a mí. Desde mi Nswa a quien encontré después del sismo y con quien viví mi proceso TEPT en 2017, hasta Cuixe, de quien nunca fui dueño y con quien compartí el bosque y las noches frías de Valle de Bravo.


Para mi, los perros son un atajo seguro para conectarme con lo más profundo de la naturaleza. A veces, buscamos ir a lugares lejanos con exuberante belleza natural para poder experimentar las emociones y sensaciones que nos regala la naturaleza y sin embargo, basta con extender la mano y cruzar la mirada con un perrito para conectar con lo más profundo y honesto de la naturaleza.


Sigue pareciéndome increíble cuando un perro nos recibe con alegría, cuando siente empatía por nuestras emociones o cuando trae su juguete porque quiere que le prestemos atención.


Aunque se que necesito un perrito en mi vida, se que no es el mejor momento para tener uno, ésta vida de viajes me obliga a irme de casa con frecuencia y no podría dejar a mi compañero en casa por tanto tiempo, no sé quien sufriría más. Por eso, disfruto cada momento con perritos amigos, entenados y callejeros. Son regalos y los vivo profundamente.


Cuixe, Nswa, Zaza, Panda, Hunter, Bibis, Wookie, Violeta, Simona, Royal, Maíz, Jou y los otros lomitos con los que he compartido, los honro y los extraño a todos.



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